Acompañar y sostener con amor, escucha y respeto. Sin juicio, sin prisa y sin decirte cómo tienes que ser.

Acompaño a personas en su camino de vuelta a sí mismas: en mi propio espacio, en sesiones presenciales, y también a distancia, con los programas online.
Si miro hacia atrás, siempre hubo en mí una vocación de sostener, de estar al lado de alguien mientras atraviesa algo. Antes de tener un nombre para ello ya lo hacía. Con los años le fui poniendo herramientas, formación y un espacio propio, pero el impulso es el mismo de siempre.
Si tuviera que decir cuál es mi fuerte, lo diría con estas palabras: acompañar y sostener con amor, escucha y respeto. Sin juicio, sin prisa y sin decirte cómo tienes que ser.
Prestar atención a lo que pasa aquí y ahora, darse cuenta, hacerse cargo de lo propio.
Mirar el lugar que ocupamos en nuestra historia y en nuestros vínculos.
Masaje holístico, respiración, diapasones: cuando el cuerpo para, la cabeza también.
Presencia consciente y manos en puntos clave, acompañando el equilibrio y la calma.
No llegué a esto por una formación. Llegué por mi propia historia. A lo largo de mi vida siempre ha habido procesos difíciles que atravesar, circunstancias que no elegí y que me pusieron a prueba una y otra vez. Ha habido temporadas en las que me he sentido cansada de las pruebas, del dolor, de ciclos que parecían no tener fin. Y en medio de todo ese caos, algo dentro de mí insistía en que aquello no era un castigo, sino parte de una transformación.
Con el tiempo he aprendido a mirar cada una de esas experiencias de otra manera. Lo que entonces parecían pérdidas fueron, en realidad, iniciaciones. Lo que parecían fracasos, puertas. Lo que parecía el final, un despertar. Hoy sé que nada de lo vivido fue en vano, y que incluso en mis heridas hay una fuerza inmensa.
Sigo en proceso, sí. No tengo nada resuelto del todo, y he dejado de esconderlo. Honro lo que he vivido, confío en lo que viene y camino con el corazón abierto, también los días en que todavía duele. Esa es, creo, la mejor credencial que puedo ofrecerte: no acompaño desde la teoría, acompaño desde lo que he atravesado.
Mi historia no me define, pero sí me guía. Y me enseñó algo que hoy repito a cada persona que llega: no eres víctima de lo que te pasó. Eres quien decide qué hacer con ello.
El nombre nació de mi propio camino. Cuando entendí que volver a una misma no es una línea recta con un principio y un final, sino un círculo, un proceso continuo de transformación y renovación en el que todo está conectado, supe cómo quería llamar a este espacio.
Círculo de Vida existe para ser un refugio y una compañía en ese camino. Un lugar donde cada persona es única, donde se cuida la armonía y el equilibrio, y donde el trabajo empieza muchas veces por el cuerpo pero no se queda ahí: se abre a lo que sientes, a lo que piensas y a cómo te vinculas.
Creo que todas las personas tenemos dentro las respuestas que buscamos. Mi trabajo no es dártelas, es darte herramientas y un espacio seguro para que las encuentres tú.
Cada herramienta llegó cuando la necesitaba yo primero. Ninguna sustituyó a la anterior: se fueron sumando.
Mi primera formación. Fue la puerta de entrada: aprender a poner las manos con presencia y a acompañar la calma desde el cuerpo.
Empecé a mirarme con ayuda. Todo lo que hoy ofrezco pasó antes por mí: sé lo que es sentarse en la otra silla.
Aprendí a acompañar desde el aquí y ahora, con respeto por el ritmo de cada persona, y empecé a guiar grupos de acompañamiento emocional con adolescentes y con personas adultas de cualquier edad.
Para mirar el lugar que ocupamos en nuestra historia y en nuestros vínculos, y lo que se repite sin que lo veamos.
Creé mis sesiones de masaje holístico uniendo todo lo anterior: cuerpo, respiración, sonido y trabajo energético. Nacieron con una intención muy clara: acompañar a la persona entera y ayudarla a parar de verdad.
Le puse nombre y espacio propio a todo esto. Desde entonces acompaño en sesiones presenciales y, ahora, también con los programas online.
«Transformar no es borrar el pasado. Es convertirlo en la fuerza que impulsa tu presente.»Magalí
Un recorrido autoguiado de seis semanas para dejar de vivir en piloto automático y volver a ti. Para cualquier persona.
Cuatro sesiones autoguiadas para volver a tu voz, a tu cuerpo y a tus límites. Pensado para mujeres.
Masaje holístico consciente, sonido y calma, en mi espacio de Santa Perpètua de Mogoda. Noventa minutos para que tu cuerpo pare de verdad.